Muévete. ¡Es sano!

Nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento. Desde que nacemos, el tejido muscular y óseo están estrechamente ligados, formando un escudo protector. Los músculos protegen y sostienen al esqueleto, de allí que debamos fortalecerlos. Músculos fuertes significan huesos fuertes.

Pero no siempre es así. Los malos hábitos de los gimnasios nos enseñan a aislar los movimientos, a través de las máquinas. Lo ideal es realizar ejercicios que abarquen rangos completos, y no ejercitar músculos focalizados que no reflejan los movimientos reales. Hechos así, es muy fácil lesionarse, sin siquiera darnos cuenta.

andar es saludable

La vida moderna tiene muchas cosas buenas (la tecnología, los avances médicos, leyes…) pero también cosas malas, o muy  malas. Entre ellas, la alimentación y la inactividad son las peores para la salud. Cada vez más nos movemos menos. Las exigencias modernas tienen que ver con otros temas: economía, política, educación; pero la salud, si bien es un tema tan delicado y tan importante, siempre se queda corta.

Desde pequeños se nos acostumbra a sentarnos pasivamente, en las aulas de clase. La educación física casi nunca ejerce suficiente atracción en los niños, así que no se mueven mucho. Y si corremos la línea del tiempo un poco más, la universidad no es distinta y el trabajo tampoco: sentarnos, y que pase el tiempo.

Afortunadamente hay algunas iniciativas (pocas) en donde se promueve el ejercicio y las actividades al aire libre. Ciertas empresas fomentan en sus empleados la práctica de deportes a través de competencias, o incluso cuentan con gimnasios donde pueden entrenar.

Sin embargo, esta necesidad humana de movimiento no se comprende en su totalidad. Parece que la gente, con el menor esfuerzo, está más contenta, sin percatarse de que eso trae consecuencias para el cuerpo: poca flexibilidad, articulaciones débiles, resistencia escasa o nula, músculos flácidos y sobrepeso.

Movernos nos da salud, longevidad y calidad de vida.

Las exigencias modernas generan estrés, enfermedades, ansiedad, preocupaciones, alejándonos más y más de los parámetros más saludables.

Estar al aire libre, moverse con libertad, respirar aire puro son lujos que todos deberíamos procurarnos, pero no siempre es posible.

Sin embargo, sí es posible poder dar una caminata corta, de 30 minutos, a un paso cómodo (ni muy rápido ni muy lento), y con sólo eso será suficiente para mantener nuestro corazón mucho más sano. Y si queremos perder peso, aumentar el ritmo y 15 minutos está bien.

Es importante entender la importancia del ejercicio. El ejercicio libera endorfinas que nos hacen sentir mejor. Empezamos a tomar perspectiva con respecto a nuestros problemas y podemos comenzar a ver soluciones allí donde sólo veíamos conflictos. Sentirse bien trae salud. Bailemos, nademos, corramos, movamos el cuerpo, eso nos dará más calidad de vida en nuestros años de vejez, y ejercitará las articulaciones y los músculos dándoles mayor flexibilidad, reduciendo al mismo tiempo los riesgos de enfermedades como la artritis, la artrosis y las que tienen que ver con el desgaste óseo.

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